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Impacto de la desinformación y las fake news en las políticas públicas y la confianza institucional

Desinformación y políticas públicas:

lo que revela el estudio de la Universidad de São Paulo sobre fake news

Un nuevo estudio académico analiza cómo la desinformación y las fake news afectan el diseño, legitimidad y ejecución de las políticas públicas. En ICC Crisis destacamos sus principales hallazgos y su impacto en la gobernanza y la comunicación institucional.

En ICC CRISIS, seguimos con atención las investigaciones que ayudan a entender cómo se deteriora la confianza pública y se erosiona la legitimidad de las instituciones.

En este contexto, resulta especialmente relevante el estudio académico “¿Cómo impactan la desinformación y las noticias falsas en las políticas públicas?: Una revisión de la literatura internacional” , elaborado por Ergon Cugler y José Carlos Vaz, investigadores de la Universidad de São Paulo .

El trabajo ofrece una revisión exhaustiva de la literatura académica sobre los efectos que la desinformación tiene en la formulación y aplicación de políticas públicas, cruzando evidencia empírica, casos de estudio y marcos teóricos.

El estudio permite entender que la desinformación no solo altera el debate público, sino que puede interferir directamente en la toma de decisiones estatales, la implementación de programas y la legitimidad de sus resultados.

Infografía sobre desinformación y políticas públicas que explica cuatro impactos principales: influencia en la agenda y percepción de prioridad, obstáculos a la implementación, erosión de la legitimidad institucional y uso de la desinformación como herramienta de captura política. Elaborada por ICC CRISIS como consideraciones para la estrategia comunicacional.

¿Qué revela la literatura académica sobre este fenómeno?

Cugler y Vaz identifican múltiples investigaciones que demuestran cómo las fake news han migrado del plano electoral al institucional. En otras palabras, el fenómeno ya no se limita a influir en campañas políticas, sino que afecta directamente al ciclo de políticas públicas, desde la definición de agendas hasta su evaluación y continuidad.

Los autores estructuran el análisis en torno a cuatro dimensiones:

1. Influencia en la agenda y percepción de prioridades

Uno de los efectos más documentados de la desinformación es su capacidad para distorsionar la percepción de urgencia o prioridad en temas públicos. Cuando una narrativa falsa gana tracción —por ejemplo, que las vacunas son perjudiciales o que una política de género “desintegra la familia”— puede condicionar tanto a la opinión pública como a los propios legisladores o funcionarios.

Implicancia: las autoridades pueden verse obligadas a responder a crisis fabricadas, relegando políticas basadas en evidencia.

2. Obstáculos a la implementación

El estudio recoge casos en los que la desinformación obstaculiza directamente la ejecución de políticas, ya sea porque se genera resistencia social infundada, boicot institucional o desinformación organizada. Esto ocurre, por ejemplo, en contextos donde se cuestiona públicamente la legitimidad de instituciones encargadas de aplicar una reforma.

Implicancia: el diseño técnico puede ser sólido, pero la viabilidad política se quiebra por percepción errónea.

3. Erosión de la legitimidad institucional

Una constante en los estudios revisados por Cugler y Vaz es el vínculo entre fake news y desconfianza ciudadana. Las campañas de desinformación no solo desacreditan políticas específicas, sino que buscan erosionar la credibilidad de los actores estatales, alimentando narrativas de corrupción, incompetencia o captura ideológica.

Implicancia: la reputación de las instituciones se vuelve un blanco sistemático de estrategias coordinadas de desinformación.

4. Desinformación como herramienta de captura política

Finalmente, el artículo enfatiza que las fake news son utilizadas estratégicamente por ciertos grupos para frenar o revertir avances en políticas públicas, especialmente en áreas como educación sexual, derechos de género, medioambiente o salud pública. No se trata de errores informativos: son campañas organizadas que buscan desplazar evidencias por narrativas emocionales y polarizantes.

Consideraciones para la estrategia comunicacional

El estudio de Cugler y Vaz no es alarmista, sino realista. Expone cómo la desinformación debe entenderse como un factor estructural, no episódico, en el análisis de políticas públicas. Desde la comunicación estratégica, este fenómeno exige:

  • Capacidad de monitoreo activo del entorno informacional.
  • Anticipación narrativa para evitar vacíos que puedan ser ocupados por fake news.
  • Fortalecimiento de vocerías institucionales con legitimidad pública.
  • Alianzas con actores intermedios (ONGs, medios, academia) para difundir evidencia validada.

Un aporte para pensar la gobernanza desde la comunicación

El valor del trabajo de la Universidad de São Paulo no está solo en su recopilación bibliográfica, sino en su capacidad para demostrar que la desinformación no es un tema de redes sociales ni de elecciones solamente, sino un obstáculo concreto para la calidad de las políticas públicas. Como afirman los autores, “una política pública puede ser técnicamente viable y políticamente deseable, pero si no resiste la presión de la desinformación, está condenada al fracaso”.

Revisa el estudio aquí.

En ICC CRISIS ayudamos a instituciones públicas y privadas a gestionar su legitimidad comunicacional en entornos marcados por la desinformación. Comprender cómo estas dinámicas afectan la formulación de políticas y la percepción pública es clave para sostener decisiones estratégicas con respaldo ciudadano.

Si tu organización enfrenta desafíos en entornos informativos complejos, puedes contactarnos aquí.

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